martes, 24 de octubre de 2017

Fondo de Pensiones: la Falacia de la Diversificación







http://www.elmostrador.cl/mercados/2017/10/24/fondo-de-pensiones-la-falacia-de-la-diversificacion/


En finanzas, la diversificación es un principio básico en la administración de carteras de inversión. Al inversionista le importa el retorno esperado y el riesgo de su portfolio de inversión como un todo, más que el retorno y riesgo de un activo financiero en particular. La diversificación ocurre cuando al tener activos con retornos esperados no correlacionados en forma perfecta directa (coeficiente de correlación distinto de +1), el riesgo de la cartera es menor que el promedio ponderado de los riesgos de los activos individuales. Mientras menor sea la correlación, o incluso sea negativa (deseable), mayor será el grado de diversificación: la teoría financiera indicaría el porcentaje a invertir en los diferentes activos de tal manera que el portfolio de inversiones tenga el riesgo mínimo, estableciendo una frontera eficiente de riesgo-retorno.

Las AFP son particularmente grandes inversionistas que administran portfolios de acuerdo al marco regulatorio establecido. Y en el contexto de mejorar la gestión de estos fondos de pensiones, un cambio en la normativa apunta a permitir que las AFP inviertan en activos llamados “alternativos” (tales como capital privado y deuda privada extranjera, inversiones inmobiliarias y de infraestructura) con el fin de “optimizar más” la relación riesgo retorno.

Muchos han prendido incienso desmedido en el altar de la diversificación. Argumentan que el hecho de incorporar más activos al radar de los inversionistas –activos que probablemente tengan una baja correlación con los actuales disponibles, o incluso correlación negativa, si son extranjeros- permitirá mejorar el retorno esperado para un mismo nivel de riesgo asumido.

Conviene recordar que, en presencia de un activo libre de riesgo, todos los inversionistas, independiente de su grado de aversión al riesgo, repartirán su inversión entre el activo libre de riesgo y un portfolio específico M (de mercado, que es un portfolio específico de la frontera eficiente de riesgo-retorno). Es decir, sus decisiones de inversión ya no serán en la frontera, sino más bien, en la recta (que es tangente a la frontera) que une el activo libre de riesgo y el portfolio M. Agentes más conservadores estarán más cerca del activo libre de riesgo (origen), mientras que agentes con mayor apetito por retorno, estarán más alejados, pero siempre todos permanecerán en algún punto de esta recta llamada Línea del Mercado de Capitales (LMC).

¿Qué tiene que ver esto con la autorización para invertir en activos alternativos? Mucho. Es correcto afirmar que al agregar nuevos activos, aumenta la pendiente de la recta LMC (porque la frontera eficiente se “desplaza” y, en consecuencia, el portfolio tangente M cambia), lo que quiere decir que para el mismo nivel de riesgo anterior, existe una posibilidad de mayor retorno esperado. Pero, al menos, se deberían considerar los siguientes elementos adicionales, para no endiosar tanto a la diversificación:

Primero, el origen de la LMC -el activo libre de riesgo- no ha cambiado con la regulación. Por lo tanto, el mayor retorno esperado que ofrezca la nueva LMC (que incluye los nuevos activos alternativos) versus la antigua LMC es una aparente mejoría. ¿Por qué aparente? Porque corregido por riesgo ningún portfolio (cualquier punto en la LMC) domina al activo libre de riesgo. Aquí cabe destacar un “detallito”: se trata de retornos esperados, ex ante, cuyo peor escenario (que tiene alguna probabilidad) es un retorno mucho más bajo (¿pérdidas?) que haber invertido en el activo libre de riesgo. Si lo anterior no fuera verdad, nadie invertiría en el activo libre de riesgo, y eso no es lo que se ve.

Segundo, ya que estamos hablando de incorporar activos alternativos, ¿por qué no incorporar, también, los activos más seguros del mundo? En un mundo globalizado, no habría razón para que los bonos del tesoro de Estados Unidos o bonos alemanes también estén en el mapa de los inversionistas. Pero esto tendría otro efecto en la LMC: cambiaría el origen de la recta hacia una tasa cero o incluso negativa. Por supuesto que una alternativa así no es atractiva en retornos, pero el mero hecho que exista (que esté disponible) establece que el piso de comparación relevante ha caído; piso del cual es imposible escapar.

La falacia de la diversificación quizás nos entregue mejoras en el retorno esperado, pero lo que no podrá hacer es magia. No existirían las verdaderas opciones de obtener permanentemente excesos de retornos ajustados por riesgo en relación a la alternativa más segura.

En el caso de los fondos de pensiones, está demostrado[1] que las AFP no tienen capacidad superior de análisis ni market timing, es decir, capacidad para predecir la evolución de los precios de los activos y anticiparse para obtener ganancias. El mayor retorno obtenido por un multifondo sólo paga el mayor riesgo asumido, y en ese sentido, ningún multifondo es mejor que otro; incluso más, ningún multifondo sería mejor que la alternativa más segura… aunque se agreguen todos los activos alternativos habidos y por haber.

Finalmente, si se quiere “impulsar la productividad”, expresión que usa la propia Superintendencia de Pensiones, contemos el cuento completo: es posible tener un retorno esperado mayor, pero el riesgo es inevitable, y éste aumenta a mayor plazo, por lo que existe alguna probabilidad de terminar mal a la hora de jubilar, terminar peor que la alternativa más segura. Tratándose del diseño de un sistema de pensiones, tan cuestionado por estos tiempos, no creo que la ciudadanía acepte sólo disculpas públicas por este eventual mal desempeño al amparo de jugar con los retornos esperados. Si en ambiente seguro, el ahorro mensual del afiliado “no da” para obtener tasas de reemplazo aceptables, ya es hora de sincerarlo.



Iván Rojas Bravo





[1] Libro “La Magia del Sistema de Pensiones” (2015), de mi autoría. Libro digital disponible gratis.

martes, 10 de octubre de 2017

Caso Falabella: ¿Dónde está el queso? II




A raíz de mi última columna (“Caso venta BBVA: la historia de un mercado imperfecto que no le permitió competir de igual a igual) y del artículo posterior de El Mostrador (“Banco y tarjeta, la mina de oro del grupo Falabella que silenciosamente se ha convertido en el mejor negocio de los Solari”), me permito entregar antecedentes adicionales que creo que pueden ser de interés.
Si consideramos sólo las utilidades generadas en Chile -país donde tiene ampliamente desarrollado su negocio financiero, siendo el modelo “copy-paste” en la región-, el Holding Falabella ganó USD 723,7 millones en 2016; sin el negocio inmobiliario, las utilidades en Chile fueron USD 461 millones.

¿Cuánto de las utilidades en Chile fueron generadas por las tiendas por departamento? Respuesta: sólo USD 68,6 millones, menos del 10%.

¿Cuánto de las utilidades en Chile fueron generadas por supermercados? Respuesta: sólo USD 11,1 millones, ¡un 1,5%!
Por otra parte, ¿Cuánto de estas utilidades fueron generadas por Banco Falabella y CMR? Respuesta: USD 81,8 millones el banco y USD 183,2 millones CMR. Una primera conclusión ineludible es que el negocio financiero (Banco + CMR), generó utilidades por  USD 265 millones, MÁS DEL TRIPLE de las utilidades de las tienda por departamento + supermercados. Sí, más del triple.

¿Quiere incorporar el negocio de mejoramiento del hogar? Las utilidades por  USD 265 del negocio financiero son un 35% superiores que las utilidades de tienda por departamento + supermercados + mejoramiento del hogar.
Entonces, ¿Quién apoya a quién? ¿El negocio bancario apoya al retail o al revés? Comenzar sincerando esto es el primer paso para un correcto análisis, que apuntaría precisamente a determinar si la “exitosa” estrategia corporativa de Falabella, que extrae lo mejor de dos mundos (retail y financiero), tiene validez en un escenario con condiciones de equilibrio de mayor competencia dentro de un mundo globalizado, de efectiva regulación y control, de mayor obsolescencia producto de una acelerada destrucción creativa y dentro de una sociedad con mayor poder de opinión, organización y acción, que demanda condiciones justas de convivencia, en el amplio sentido de la palabra.

Dicho lo anterior, resultan a lo menos curiosas algunas declaraciones que rescata el artículo de El Mostrador citado al principio.

En Falabella “aseveran que no hacen venta de productos cruzados, sino simplemente, una vez que los clientes toman un producto, luego le hacen ofertas donde lo invitan a acceder a esas oportunidades de financiamiento y deuda”. Curiosa “invitación”. La diferencia entre venta conjunta y venta atada es bien sutil. La Ley 20.555 se refiere a venta atada, como aquella operación en que, para la adquisición de un determinado producto o servicio financiero, se exige la contratación de otros productos o servicios de manera imperativa. Es decir, se condiciona la venta de un producto a que el consumidor compre otro producto o servicio. La venta conjunta ocurre cuando dos bienes se venden en forma separada, pero hay un descuento si se compran juntos, sin imponer o condicionar la contratación de uno u otro. Cuando dos productos se ofrecen en forma conjunta con un descuento tal que a nadie le convenga comprar sólo uno de ellos, esto se transforma en venta atada.

¿Cómo calificaría usted la siguiente publicidad del 23/09/2017, publicada a página completa en un diario? ¿Sería venta atada o conjunta?: Notebook Lenovo modelo 310-15ISK, precio normal $699.990, OPORTUNIDAD ÚNICA CON CMR $399.990. Ahorro $300.000 (42%). ¿Quién elegiría comprar y pagar $699.990 con la tarjeta del banco de Chile, Santander o cualquier otro banco? ¿Cómo compite el Chile y Santander con eso? Claramente la opción de $399.990 restringe los medios de pago a aquellos administrados por una empresa relacionada; no se trata solamente de un simple descuento o beneficio adicional.

La venta atada puede ser usada en forma exitosa y rentable para reducir la competencia a través de excluir a competidores en un mercado. ¿Qué ocurre con el pequeño comerciante que no tiene medio de pago propio? Incluso los bancos (que dicho sea de paso, no son santos de mi devoción), están en desventaja. El propio ejecutivo de Falabella lo dice sin pelos en la lengua: “La mitad de las sucursales está en las tiendas”. ¿Por qué no puede el banco de Chile o Santander tener una oficina en la tienda Falabella también? ¿Porque no quieren? Dicha “ventaja” de aprovechar a los clientes que andan paseando en la tienda, le permite ofrecer el producto estrella: el crédito, porque sabemos que gana poco en la venta de zapatos y camisas y casi nada en supermercados.

Otra cita: “Desde Falabella detallan que el éxito está en el foco del negocio y la estrategia seguida para aprovechar las ventajas de la marca”, junto con un manejo eficiente de los medios, logrando un buen posicionamiento con sus clientes. Efectivamente, de eso se trata la discusión. Lo curioso es que se crea que dicha estrategia es válida para ser replicada en la región, sin cuestionarse el por qué es posible generar dichos retornos o si serían anormales en ambiente de real competencia.

El caso de las ventas atadas es solo una arista en este mercado imperfecto. Costo efectivo del crédito, correctos precios de transferencia entre empresas relacionadas, financiamiento entre empresas relacionadas, utilización del mercado de capitales, entre otros, son factores a considerar en un verdadero test de competencia, donde los argumentos sean analizados independiente de quién haya sido el emisario, y no caer en barato recurso de la falacia ad hominem.

La guinda de la torta es, quizás, cuando el ejecutivo de Falabella señala que “el giro único en la banca se refiere a la empresa o unidad productiva, no a las actividades del dueño”.  Pongamos un ejemplo: el dueño de una empresa eléctrica quiere aprovechar su infraestructura y base de datos de clientes y crear otra empresa que ofrezca créditos en la cuenta de la luz, incluso permitirá pagar la cuenta de la luz en cuotas si el cliente quiere. Optimizaría costos estableciendo sucursales de su banco en las mismas oficinas de atención a clientes “de la cuenta de la luz”.  ¿Qué dirían las Autoridades? ¿Qué dirían los bancos? ¿Qué diría el propio Falabella si ocurriera una situación así? ¿Acaso no sería esto una forma sutil de bypasear el giro único, aunque legalmente, por cierto, se cumpla con todo el papeleo que se requiere? Pero a juzgar por las declaraciones del ejecutivo de Falabella, no habría problema.
Claramente aquí hay un error de composición. Para ser justos, no es sólo Falabella el que sacaría ventaja de mercados imperfectos, pero es el principal actor que pone la música que se baila en una fiesta donde reina la información insuficiente y el analfabetismo financiero. Por otra parte, la culpa no es –sólo- del chancho, sino del que le da el afrecho: una mala aplicación de la legislación existente y escasa regulación han fomentado mercados imperfectos. ¿Quién paga el pato? Los consumidores.
Finalmente, resulta curioso que Falabella acuse el golpe por la mayor competencia por las compras en el extranjero vía internet, señalando competencia desleal mediante levantar la bandera de los impuestos. Tema que deberá ser solucionado, pero no hay olvidar que ha traído grandes beneficios a los consumidores. Y, además, es imparable. ¿Qué pasará cuando Google o Facebook creen un banco?

Iván Rojas B.